AVES Y PAJARRAKOS
Esculturas Antropomórficas con almas redimidas



MELISSA
“Arcana de tormentos.”
El volcán de la imaginación
emana una incandescencia.
Entre el humo, como una chispa,
un pájaro oscuro atraviesa...
En un cielo apagado y sin estrellas,
sacudiendo la cabeza sin prisa,
descalza y dispersa, aparece Melissa...
Arcana ave de tormentos
cautiva en sus pensamientos.
Ahora, vive libre, en paz y sin apegos.
Pero atención, si la ignoras,
cuando se enfada,
pelea, baila y llora.
Y en un ciclo que nunca acaba,
aparece, desaparece, sale y entra,
del profundo cráter de su alma!



TABATTA
“El ocaso de la vieja dama”
Estaba Tábatta escarbando
en el olvidado cofre de recuerdos
donde guardaba sus pensamientos.
Imaginó que volaba entre sombras y espectros
entregando con desenfreno,
su desgarbado cuerpo.
Adormecida se sintió sola, triste y sin vida...
Al abrir sus fatigados ojos, casi ciegos,
abatidos por el tiempo,
la edad le golpea la frente,
se desmaya y se duerme.
Al despertar alucina
esta sútil metamorfosis...
Descubre que sus garras crecían,
se alargaba su cabello,
y aparecían protuberancias,
en su espalda y en su cuello.
Asombrada por aquel sensual descubrimiento,
acaricia alucinada sus nuevas alas.
Y encantada, como una bruja en el viento,
comenzó a volar sin su escoba desgastada,
por esta ilusión que llaman tiempo.

Romo
“El ave rodante”
Regresó de su vacío,
y se encontró sumergido
en su dudosa existencia...
Maravilloso pajarraco
sin otro oficio que la demencia,
se imaginó en su cuna,
entre sonrisas y pucheros
durmiendo bajo la luna.
Sus amorosos padres lo llamaban Romo;
apodo que con el tiempo olvidó.
No tuvo mas nombre,
o quizá tenía todos los nombres del mundo.
Una mañana, al levantarse,
se sintió tan invisible, que no podía verse,
solo observaba alguien redondo, tan redondo,
que rodaba en sus pensamientos,
Se percató que era el mismo y estallando
se convirtió en uno con el universo...
Y le fueron creciendo las alas,
como a mí me iban saliendo.

KHALA
“...El ave del agua”
En una noche espesa,
en que todo era nada,
una mujer besó una gota,
y de aquel beso quedó preñada.
Su madre, luenga e infinita,
su padre, un ser de la nada,
que después de amarse tanto
engendraron una gota de agua.
Aquella gota se llamaba Khala.
El primer día de vuelo,
temprano, por la mañana,
se vio reflejada en un espejo,
transparente, como el agua.
Se imaginó sola, húmeda y acostada
bajo aquel pozo de lágrimas tristes.
Fría, desnuda y mojada;
sólo de imaginarse, temblaba.
De pronto, cansada, tímida y casi dormida
escuchó un ruido en la espuma de su almohada:
-Khaaaaala, despierta, ya eres un ave alada!
Sumergida bajo el agua,
nadando como pez de aletas congeladas,
ansiosa, asfixiada y loca,
comenzó a sentir que se ahogaba.
Pero en aquel instante desesperado,
un ave misteriosa, y un ser alado,
la tomaron por sus patas verdes y la besaron.
Eran tus padres, que la rescataban.
Entonces Khala descubrió que era amada...
Imaginó un recipiente entre sus alas;
un cubo de agua fresca con el que que repartía
gotas desde el manantial de su alma.
Cuando hubo acabado el agua,
acabó también Khala...

ASAHEL
“Bufón ebrio amanecido”
Genial y bien parecido,
Este pajarraco bufón,
luce triste e introvertido.
Preocupado y sin ilusiones,
luce taciturno y aburrido.
Piensa con el intelecto opaco
de un bufón ebrio amanecido,
y guarda en un baúl vacio,
su tristezas y sus quejidos.
Se alimenta de la espuma
de la bulla incoherente
de sus fatuos pensamientos
que como un veneno encanta,
embota los sentidos,
y vacía poco a poco el alma.
Entonces... Ashael, ya sin nada,
como burbuja, estalla!

ACUNDO
“El ave rodante”
Despertando de su sueño,
se encontró sumergido
en una duda, su existencia.
Este pajarraco risueño,
signado por la demencia,
se imaginaba en la cuna,
echado en su cuerpo bajo la luna.
Imaginaba fantasmas que gritaban:
Facundooooo!
Nombre que con el tiempo olvidó.
Tenía todos los nombres del mundo
pero no tenía ninguno.
Una madrugada, al levantarse,
se sintió tan, tan invisible, que no pudo verse;
solo observaba algo redondo, muy redondo
y rodando, rodó tanto que chocó,
y al chocar estalló, y al estallar
se convirtió en uno con el universo...
Y le fueron apareciendo alas de estrellas,
como a mí me iban saliendo.
Contáctanos!
Calle Carupano, Quinta Elba, 1061, El Cafetal
+58 412 6038386
Tambien nos puedes encontrar en: